México celebra haber esquivado nuevos aranceles de EEUU pero siente la incertidumbre mundial

La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum levanta el puo mientras habla con lderes empresariales nacionales en el Museo de Antropologa de la Ciudad de Mxico, el jueves 3 de abril de 2025. (AP Foto/Fernando Llano) (Fernando Llano, Copyright 2025 The Associated Press. All rights reserved.)

MEXICO CITY – México celebró el jueves haber quedado afuera de la más reciente ronda de aranceles globales aplicados por Estados Unidos pero no es ajeno a los efectos y la incertidumbre que ha generado la decisión de Donald Trump en la economía mundial.

La presidenta Claudia Sheinbaum dijo que el tratado de libre comercio firmado por México, Canadá y Estados Unidos durante la primera administración de Trump es lo que había salvado a México pero ahora su gobierno debe centrarse en los dos sectores que sí mantienen sus gravámenes del 25%: el automotriz y el acero y aluminio, al tiempo que acelera la producción nacional para salvaguardar empleos y reducir las importaciones.

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Washington mantuvo el miércoles los aranceles a México en los términos que estaban, vinculados a los resultados en temas de seguridad y lucha contra el tráfico de fentanilo, sin gravámenes para lo que está dentro del T-MEC —donde se incluyen la gran mayoría de productos, desde aguacates a ropa o electrónicos— y un 25% para los productos fuera del tratado y para el sector automotriz y el acero y aluminio. Este último afecta a ámbitos tan distintos como la fabricación de electrodomésticos o la exportación de cerveza en lata.

Según Sheinbaum, la estrategia de México tuvo éxito debido a la “buena relación construida” con Washington y confió en mantener lo que consideró un trato “privilegiado” para minimizar el impacto de los gravámenes en la industria automotriz, que representa el 30% de las exportaciones mexicanas Estados Unidos.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, tiene previsto viajar a Washington la semana que viene para seguir negociando precisamente este tema, que ya empieza a tener repercusiones en el país.

Stellantis, una multinacional con sede en Ámsterdam que fabrica, entre otras marcas, los Dodge y Jeep, anunció el jueves pausas temporales en la producción en su fábrica de Toluca, en el centro de México, para abril y también en la ubicada en Canadá. Además, la compañía despedirá temporalmente a 900 trabajadores en sus plantas estadounidenses. En México, tiene más de 15.000 empleados.

El gobierno mexicano insiste en que una forma de esquivar los aranceles es que las compañías que no se han incorporado al T-MEC, como las grandes automovilísticas alemanas, lo hagan, y Ebrard ya está en contacto con ellas. Pero para lograrlo deben, entre otras cosas, cumplir las reglas de origen, es decir que determinado porcentaje de sus piezas estén fabricadas en Norteamérica.

La presidenta también destacó que, según lo decretado por Trump, las condiciones comerciales podrían mejorar si se incrementan los resultados en seguridad y el control de la migración. De hecho, el mismo jueves, el gobierno informó de una nueva detención de un individuo buscado por la DEA por tráfico de fentanilo y por el que Estados Unidos ofrecía hasta cuatro millones de dólares de recompensa.

“Si seguimos colaborando, trabajando y hay mejor coordinación para la disminución de la entrada de fentanilo, ese 25 (por ciento de aranceles) se reduce a 12”, añadió.

La decisión de Trump supuso un respiro para México pero la realidad por delante sigue compleja, sobre todo, coinciden los analistas, por lo imprevisible de la forma de gobernar del republicano y porque tanto los inversores como los países van a tener que convivir con eso.

“México tiene un problema y el problema es automotriz y acero”, dijo Isidro Morales, profesor especializado en la integración norteamericana. Pero también uno “estrictamente político”.

En el primero, Morales cree que Ebrard intentará conseguir que Estados Unidos respete un acuerdo adjunto al T-MEC y que, cuando se firmó —en la primera administración Trump—, ya blindaba al sector automotriz para que, aunque se pusieran aranceles, pudiera exportarse cierta cantidad de vehículos libres de gravámenes.

En el segundo terreno, agregó el académico, México tendría que conocer qué más quiere Trump para saber si cumple o no los objetivos, “porque si los estándares en Estados Unidos siguen cambiando, entonces estamos prácticamente subordinados” a ellos.

“Estados Unidos se está cerrando contra todo el mundo y en términos relativos se está cerrando menos con Mexico y eso es una oportunidad”, afirmó Oscar Ocampo, académico del Instituto Mexicano para la Competitividad.

Una fortaleza es que cualquier acuerdo en seguridad beneficiará a México y que, en migración, Estados Unidos necesita a su vecino del sur. Otra, que México es su principal comprador al adquirir el 16% de las exportaciones estadounidenses.

Además, dados los altos aranceles que Trump impuso a China, México podría tener tener más fácil aumentar sus ventas a Estados Unidos en textiles, maquinaria, computadoras o microchips, una apuesta que ya ha hecho el gobierno con el llamado “Plan México”, pero que puede tardar años en dar resultados.

Por eso el secretario de Economía insistió en las ventajas de invertir en un país que está integrado y tiene redes logísticas con su vecino. “Va a ser más barato producir en México que en cualquier otra parte del mundo”, dijo.

Por la tarde, anunció en X que Volvo le había comunicado que invertiría 300 millones de dólares más para la planta de camiones en el norteño estado de Nuevo León, que empezaría a funcionar el año que viene.

En un acto con empresarios y políticos también el jueves, Sheinbaum garantizó que acelerará sus compromisos para aumentar la producción nacional —desde la agrícola a la automotriz pasando por la energética—, agilizando los cambios normativos que sean necesarios, sobre todo, para facilitar las inversiones reduciendo la burocracia.

Entre otros objetivos, mencionó que "la mayor parte de los vehículos que se consumen en México sean fabricados en nuestro país" en diálogo con los distintos países del mundo y Estados Unidos.

En una economía globalizada como la actual, todavía están por ver todas las repercusiones en sus diferentes niveles de la guerra comercial iniciada por Estados Unidos.

Las decisiones de Trump son “como un terremoto”, dijo Morales. “Una vez que veamos cómo están los escombros, qué quedó en pie y qué quedó inclinado, ahí es cuando las compañías van a hacer sus inversiones”.


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