SANTIAGO – El gobierno de Chile informó el miércoles que el suministro eléctrico fue restituido en la mayor parte del territorio nacional después de que un masivo apagón dejara al país en completa oscuridad durante varias horas a raíz de una falla en una importante línea de trasmisión.
A su vez anunció una investigación para averiguar las causas del incidente y posibles fallecimientos vinculados con el incidente.
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El presidente Gabriel Boric calificó al apagón de “indignante” y aseguró que el Estado investigará tanto las razones de la falla técnica en la línea de transmisión —a cargo del gigante energético colombiano ISA Interchile— como el retraso en la reposición del servicio. “No es tolerable que por responsabilidad de una o varias empresas se afecte la vida cotidiana de millones de chilenos y chilenas”, aseveró el mandatario.
Chile, con una población de unos 19 millones de habitantes, quedó la víspera y hasta la madrugada del miércoles sumido en tinieblas después de que se desconectara una línea de transmisión ubicada en el norte del país, considerada la espina dorsal del sistema eléctrico chileno y responsable de un cuarto de la energía enviada a otras regiones. Ello desencadenó una reacción en cadena y culminó en un apagón total en 14 de las 16 regiones de la nación, golpeando al 98% de la población.
El corte de luz masivo se extendió por cerca de 10 horas y generó caos, por lo que las autoridades decretaron el estado de excepción por catástrofe y un toque de queda.
El apagón derivó en la cancelación de clases, actividades deportivas y culturales y encendió las alertas por los servicios esenciales, sobre todo la salud. Asimismo, provocó un enorme caos circulatorio, especialmente en Santiago y otros centros urbanos e impidió la actividad bancaria, financiera, minera y comercial.
La ministra de Interior, Carolina Tohá, dijo en una rueda de prensa el miércoles que se investigan tres fallecimientos de personas que ocurrieron durante el apagón. “Tenemos reportes de tres personas electrodependientes que fallecieron durante la noche. Su fallecimiento no necesariamente está vinculado al corte, es algo que se tiene que establecer”, afirmó.
La funcionaria reportó que durante la madrugada el servicio fue restablecido en todas las 14 regiones afectadas, aunque destacó que todavía se registran cortes puntuales de energía en algunas localidades, sobre todo en el norte del país. En total, 220.000 clientes permanecen sin luz.
Con el restablecimiento del suministro el gobierno chileno levantó el estado de excepción y toque de queda decretados la víspera, aunque determinó el despliegue adicional de agentes de las fuerzas de seguridad debido a que aún hay “muchas afectaciones” en los semáforos y en el tráfico. Un total de 207 personas fueron detenidas por haber infringido las restricciones de horario establecidas, agregó Tohá.
En Santiago la jornada del miércoles empezó con normalidad, con los servicios eléctricos y de transporte, entre ellos el metro y los trenes, totalmente restablecidos. No obstante, en algunas zonas de la región Metropolitana aún había miles de hogares sin luz y sin agua potable, en especial en la localidad de Maipú, al sur de la capital.
Se trata del mayor corte de luz generalizado en los últimos 15 años en Chile, sólo comparable con el apagón provocado por el terremoto y tsunami de febrero de 2010 que dejó a unas 13 millones de personas a oscuras e incomunicadas.
Expertos y autoridades han calificado al evento de “catastrófico” y “disruptivo”, cuyas dimensiones e impacto social y económico apenas empiezan a ser contabilizados.
La emergencia eléctrica paralizó o redujo las actividades en las principales minas del país —el mayor productor de cobre del mundo y altamente dependiente de la explotación de minerales y metales— aunque de momento se desconocen los posibles efectos a nivel de la producción y oscilaciones en el mercado.
Las mineras Codelco, Anglo American y Antofagasta Minerals fueron obligadas a interrumpir sus operaciones, aunque informaron el miércoles que ya se estaban reanudando. No obstante, ello generó tensión en el mercado sobre una eventual restricción de oferta de cobre por su efecto en las gigantes de la minería.
El especialista en gestión de riesgo Bernardo Castro, de la Universidad Finis Terrae, advirtió además que eventos de esta magnitud impactan en la confianza del mercado y potenciales nuevos inversores extranjeros.
“A cualquier empresa externa que estaba pensando a lo mejor en traer recursos a Chile les genera como una idea de una 'yellow flag' (bandera de alerta) de tomar otros resguardos, por lo tanto los costos suben en términos generales”, dijo a The Associated Press. “Ya hay un impacto a nivel internacional de esta noticia que recorrió el mundo”.
Castro igualmente criticó la falta de un plan de contingencia en caso de emergencias y la ineficacia de diferentes sectores a la hora de responder a la crisis.
“Aquí hubo una falla de un sistema que podía haber sido perfectamente previsible”, sentenció. “Un sistema de esta naturaleza, que es la columna vertebral del sistema de energía en Chile, obviamente que tiene que tener un respaldo y no solamente uno, dos o más”.
En Chile, la generación, la transmisión y distribución de electricidad está virtualmente privatizada desde la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), que dejó al Estado una función reguladora y fiscalizadora.